La impunidad no es eterna: Gaza, el derecho internacional y el punto de no retorno
La entrevista a Francesca Albanese no se limita al lenguaje jurídico ni a la denuncia institucional. Comienza con una escena concreta, casi insoportable, la historia de Abdallah, un médico palestino que perdió a toda su familia en un solo bombardeo. Ese relato desnuda el verdadero significado de las cifras y los informes. Detrás de cada número hay vidas truncadas, memorias borradas y futuros cancelados.
Albanese advierte que estamos frente a una crisis del derecho internacional. Las normas existen, los fallos existen y las pruebas abundan, pero la ley no se aplica cuando el acusado goza de impunidad política. La Corte Internacional de Justicia ha sido clara al declarar ilegal la ocupación israelí, sin embargo la retirada de tropas, el desmantelamiento de asentamientos y la reparación a las víctimas siguen siendo postergadas como si se tratara de una utopía irrealizable.
Uno de los puntos más fuertes del artículo es la insistencia en que este no es solo un conflicto entre Estados, sino un sistema de apartheid sostenido también por intereses económicos. Empresas, bancos y fondos de inversión continúan beneficiándose mientras Gaza es destruida y la economía palestina se derrumba. La guerra no solo mata, también produce ganancias.
El texto no esquiva los temas incómodos. Condena con claridad los ataques contra civiles israelíes y reconoce los abusos cometidos el 7 de octubre, pero denuncia el uso de acusaciones no probadas como herramienta de propaganda para justificar una violencia desproporcionada y sistemática. El mensaje es claro: ningún crimen justifica otro crimen, y el derecho internacional no puede aplicarse de manera selectiva.
Albanese sostiene que el verdadero punto de no retorno no es solo jurídico, sino moral. Israel no puede seguir actuando como una excepción permanente a la ley, y Occidente no puede seguir respaldando incondicionalmente a un Estado que viola de forma sistemática los derechos humanos. La impunidad, afirma, no es eterna. La opinión pública está cambiando, especialmente entre las nuevas generaciones, y ese cambio terminará por imponer límites.
La conclusión que deja este artículo es tan dura como necesaria. El futuro de Gaza y de Palestina debe estar en manos de los propios palestinos, no de juntas externas ni de potencias que han sido parte del problema. Reconocer la humanidad del otro, aplicar la ley sin privilegios y normalizar la resistencia pacífica frente a la injusticia no son gestos idealistas. Son las únicas salidas posibles si se quiere evitar que la historia vuelva a repetirse bajo otro nombre.
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Salaime, S. (2026, 26 de enero). La impunidad de Israel no durará para siempre. +972 Magazine. https://www.972mag.com
Nota metodológica: Para la extracción, organización y síntesis de la información de este post se utilizó NotebookLM (Google), una herramienta de asistencia basada en inteligencia artificial. La interpretación y redacción final son responsabilidad del autor.